El
Quijote ha tenido
múltiples enfoques puesto que su misma riqueza hace que cada cual saque
conclusiones distintas, des de considerarla una obra de humor, una burla del idealismo humano, irónica…
Lo
que sí resulta seguro es que Cervantes escribió un libro divertido, rebosante
de humor. Cabe decir que Cervantes más de una vez afirmó que su primera
intención era mostrar a los lectores
de la época los disparates de las novelas de caballerías, es decir
ridiculizarlas, y esto había nacido de los ambientes cultos que eran
partidarios de la literatura seria y didáctica por lo que la censuraban por su
inverosimilitud i por su sensualidad.
La novela se concibió como una parodia que se
basa en el choque que se produce entre la imaginación de Don Quijote y la
realidad cotidiana, pero a medida que avanza el libro el lector puede percibir
la complejidad de los personajes, cuyos rasgos se mezclan entre cómicos y
entrañables que junto con el juego de simpatía e ironía sustentan esta obra.
También constituye una lección de teoría
literaria porque se discute sobre libros existentes y sobre cómo escribir
futuras obras. En la segunda parte se
puede observar como algunos personajes han leído la primera parte y hacen su
propia crítica por lo que la primera parte es el punto de referencia de las discusiones
sobre teoría literaria incluida en la segunda.
Entre otras aportaciones más, el Quijote ofrece asimismo un panorama de la sociedad española de los siglos XVI al XVII, con personajes de todas las clases sociales, representación de las más variadas profesiones y oficios, muestras de costumbres y creencias populares.
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