lunes, 28 de enero de 2013

1.1 Vida





Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares en 1547. Su padre era un modesto cirujano, Rodrigo de Cervantes y su madre se llamaba Leonor de Cortinas.

-Juventud: 
A los dieciocho tuvo que huir a Italia por haber herido a un hombre y allí entró al servicio del cardenal Acquaviva. Más tarde se alistó como soldado y participó en la batalla de Lepanto donde fue herido en el pecho y en la mano izquierda la cual quedó anquilosada. Esta batalla representó el final de una época, la última gran victoria militar española. 

En 1575 cuando regresaba a la Península junto a su hermano  fueron apresados y llevados cautivos a Argel. Estuvo prisionero 5 años hasta que en 1580 fue liberado gracias al rescate de su familia y los padres trinitarios. 
Quedan recuerdos de esta época en algunas obras cervantinas, como por ejemplo:  
Los baños de Argel y Los tratos de Argel.

-Regreso a España. Decepciones y creación literaria.  
Cuando en 1580 volvió a la Península tras doce años de ausencia, fue una etapa dura para Cervantes que por aquel entonces empezaba a escribir.  
En 1584 se casó y entre 1587 y 1600 residió en Sevilla ejerciendo el ingrato y humilde oficio de comisario. Cargo que le obligaba a recorrer Andalucía requisando alimentos para las expediciones que preparaba Felipe II para la Armada Invencible.  

Fue encarcelado dos veces por problemas administrativos y en la cárcel es posible que el Quijote se gestara en la prisión. La estancia en Sevilla fue fundamental en la vida de Cervantes, pues tanto los viajes como la cárcel le permitieron conocer todo tipo de gentes que aparecería mas tarde como personajes literarios en su obra. 

Cervantes se trasladó a Valladolid en 1604, en busca de un mecenas pues tenía dificultades económicas. Cuando en 1605 publicó la primera parte del Quijote este alcanzó un gran éxito, lo que le permitió publicar en pocos años mucho de lo que había ido escribiendo. Sin embargo a pesar del éxito Cervantes siempre vivió con estrecheces, buscando la protección  de algún noble. Este noble fue el conde de Lemos a quien dedicó su última obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda.

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